2014/03/30

Ciencia Ciudadana para empresas?



Una de las tendencias con mayor potencial de crecimiento en el entorno de la investigación científica es la Ciencia Ciudadana (Citizen Science). De forma general, consistiría en la participación de ciudadanos (no científicos profesionales) para la toma de datos, su análisis, o incluso el diseño de los experimentos.

(infografía de http://www.citizensciencecenter.com)


Aunque las nuevas tecnologías han facilitado tanto la transmisión de información a tiempo real, como el análisis de datos en ordenadores personales, uno de los proyectos más conocidos de Ciencia Ciudadana surge durante los años 80 y 90 en el laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell en NY. Los ciudadanos-colaboradores realizan observaciones de aves, y estos datos son recogidos por los científicos que analizan la distribución o el crecimiento de las poblaciones de estos animales. En otros proyectos, como SETI@home, el colaborador pone a disposición parte de sus recursos computacionales para analizar datos masivos. En wikipedia se puede ver una lista de proyectos en curso de Ciencia Ciudadana.

Así, la Ciencia Ciudadana beneficia al ciudadano porque le permite participar en experimentos científicos, y democratiza de cierta manera la ciencia. A su vez, los científicos profesionales incrementan cualitativamente sus recursos para poder abordar proyectos más ambiciosos o de manera más rápida. Un libro que describe bastante detalladamente la filosofía detrás de la Ciencia Ciudadana es 'Reinventing Discovery: The New Era of Networked Science', de Michael Nielsen.

Aunque normalmente se asocia a organismos públicos o sin ánimo de lucro, el concepto de Ciencia Ciudadana debería poder aplicarse sin problema a compañías con ánimo de lucro, es decir, a empresas que hagan investigación. Un posible ejemplo sería el uso de recursos computacionales de los ciudadanos para poder investigar terapias contra una enfermedad rara. Mientras que la sociedad se vería beneficiada por la aparición de nuevos fármacos contra enfermedades que usualmente no son investigadas por las grandes farmacéuticas, la empresa tendría un nuevo nicho de mercado para poder competir con un coste reducido. Los ciudadanos podrían llegar incluso a decidir qué enfermedad analizar. Y no se reduce solamente a la colaboración computacional, también se podría usar un laboratorio abierto al público para que los ciudadanos realizaran experimentos. Esta y otras acciones permitirían a una empresa estar cerca de una definición inclusiva de Ciencia Ciudadana. Como resultado final, también ayudaría a crear un valor social añadido al generado por su actividad.




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